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lunes, 25 de julio de 2011

La Afirmación de la diferencia

El racismo en Cuba es un ejercicio de simulación que se desliza en el campo de la normatividad y las practicas cotidianas. La naturaleza del prejuicio es una amenaza permanente que se encuentra muy bien acomodada en la conciencia social. Vivimos en un país que juzga negativamente a los otros distintos, el racismo y la discriminación no han desaparecido. Somos testigos, aquí y ahora de inquietantes resurgimientos que se presentan bajo formas diferentes y espontaneas, unas oficialmente toleradas, otras oficialmente institucionalizadas.


El racismo es un conflicto político. Prejuicios y estereotipos son punto de partida que permite el desarrollo del mismo. La gramática del poder aun se resiste a dibujar las ecuaciones de la diversidad, estimulando mapas de conflictos. La necesidad urgente de dialogar sobre esta problemática es dinamitada. Las omisiones y los silencios son intencionados. La administración del tema por parte de determinadas instituciones y plataformas ancladas en el entorno privado de lo oficial como la invisible Comisión Cubana contra el Racismo de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba y la no tan secreta Cofradía de la Negritud tiene un carácter estratégico, ellos son protagonista de silencios ordenados por el poder, donde el antirracismo es apenas traducido como mensaje social. El poder continua sancionando las diferencias.

La censura continua matizando la rigidez geométrica, la filosofía del mestizaje se continúa utilizando indiscriminadamente, es el brazo ideológico del poder para silenciar traumas y memorias, es lo que le permite no reparar los hilos cortados, imponiendo jerarquías raciales.


Aun no se intenta el difícil ejercicio de un debate serio que forme parte de la agenda pública. La voluntad de interrogar el racismo es detenido en las puertas de las instituciones. La sociedad demanda de plataformas de comunicación que hagan visible las experiencias vividas de discriminaciones y prejuicios, rechaza los monólogos, el discurso de la simulación, el oportunismo de algunos académicos que sin ser especialista del tema de la noche a la mañana lo han convertido en una voz con autoridad en la temática, rechazamos los discursos de cámara construido desde la hegemonía del poder.


Gran parte de la sociedad esta consciente de que no es políticamente correcto ser racista. El racismo habita en nosotros, tiene varias capas como la piel de una cebolla, es parte de un mapa indefinido el cual no se le describe con exactitud, aun no se determinan sus distancias, se identifican sus emplazamientos, no se definen las rutas y el panorama natural del tan necesario debate.


El mapa discursivo oficial hace bastante tiempo dejo de ser una fiel reproducción de lo real. Negros y Mestizos continúan abandonados a su suerte en una revolución que fue interpretada durante su parto, como la oportunidad de emancipación social de las diversidades. La comunidad afro es parte de los actores sociales sin un poder real, para ellos las desigualdades sociales aun se activan más, pues continúan anclado en el sótano de la pirámide social.


La problemática racial en si misma, esta atrapada en la tensión propia de la intolerancia practicada por la ortodoxia revolucionaria. Actualmente es objeto del discurso de estado, como parte de su narcisismo político. Mientras organizaciones de la sociedad civil con autonomía propia, tienen definida su ruta de navegación e incluyen en su agenda la urgente necesidad de debate, el estado patriarcal le ha declara do abiertamente una guerra que se traduce en detenciones, ejercicios de hostigamientos mediante el uso de sofisticado operativos policiales y campañas de manipulación justamente cuando Naciones Unidas ha declarado el 2011 como el A;o Internacional de los Afrodescendientes.


Mientras la sociedad cubana continua atrapada en estereotipos, gran parte de la América Latina se desarrolla como un inmenso laboratorio afirmando sus identidades múltiples, existiendo una conexión horizontal e intercambio de ideas entre la academia y las organizaciones sociales afro mas allá del a;o Internacional de los Afrodescendientes. la sociedad cubana esta ajena a todo proceso continental de emancipación ciudadana, aun no siente el latido.de este gran evento global que va visibilizando la diáspora negra en países marcadamente europeo como Chile y Argentina que van incluyendo en su censo a su población de origen afro.


La sociedad civil cubana tiene entre sus retos inmediatos, abrir espacios para una interlocución permanente, la participación de las comunidades en los procesos de construcción de las cartografías discursivas, descolonizar la memoria de la esclavitud, descolonizar prejuicios, estereotipos y el racismo discursivo. La sociedad exige políticas públicas con mayúscula para combatir todas formas de discriminación. Cuba necesita de una cartografía reflexiva y critica frente al poder. Una cartografía que postule la diversidad cultural y política y estimule la lectura de sus vacios, un país que demande abiertamente la afirmación de sus diferencias, eso es parte de nuestros sueños.