sábado, 24 de noviembre de 2012

Margarita


Ni Sherlock Holmes ha inventado formas más ingeniosas de llevar adelante una pesquisa para resolver el misterio de la viejecita aparecida un sábado a las 12 de la noche en mi cuadra. Todo es en vano. Margarita me habla de su vida. De lo contenta que iba en su caballo. Del tren, de la línea, de que no había comido (otra vez no me dejan darle nada).

Entonces… la policía. Tengo un poco de miedo de enviarla a la estación a su suerte. A esperar por alguien que quizá no exista. A dejarla ir contando sus historias de tiempos pasados que debieron ser más felices. Pero pasados al fin y sin remedio (el tiempo… el implacable).

Susana Gómez Bugallo: Margarita