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jueves, 9 de mayo de 2013

Se hace ineludible que el Estado, el gobierno y el Partido Comunista, se dejen interpelar por los criterios y proyectos, nuevos y patrióticos, que abundan dentro y fuera de sus filas: Espacio Laical


Algunas personas, tanto cubanas como extranjeras, insisten en pedirle a importantes centros de poder en el mundo que desestabilicen al gobierno cubano, tomen medidas que pueden dañar fundamentalmente al pueblo de la Isla, y contribuyan a imponer en el país un modelo socio-económico-político que ha demostrado tener luces, pero también grandes sombras, sin discernir y consensuar seriamente la manera de atenuar estas últimas.

Cuba tiene muchísimo que cambiar, pero los protagonistas de esos cambios no pueden ser los centros de poder de ciertos países fuertes e influyentes. Cuba tiene muchísimo que cambiar, pero todo indica que la generalidad de los cubanos no desea un cambio al estilo del ocurrido en muchísimos países de Europa del Este. La inmensa mayoría de los cubanos no pretende que el país se enrumbe hacia el destino de esa parte del mundo, ni que nuestros cambios sean por medio de una metodología similar a la aplicada allí.

Ciertamente merece gratitud que personas e instituciones de otros países se preocupen por la crisis que padecemos, hagan las críticas que consideren pertinentes y brinden consejos acerca de cómo deberíamos conducir la nación para conseguir un mayor desarrollo social, económico y político. Sin embargo, la mayoría de los patriotas cubanos, que abundan en buena parte de nuestra actual diversidad política, anhelan que lo hagan actuando como amigos que nos acompañan y no como jueces que nos condenan, ni como conspiradores que estén dispuestos a llevarnos hacia destinos inciertos, que no emanen de la voluntad expresa del pueblo.

Realmente pueden existir fundamentos que justifiquen ciertas inflexibilidades, pero a esta altura de la historia una hipertrofia de las rigideces puede precipitar al país hacia el abismo. Se hace ineludible que el Estado, el gobierno y el Partido Comunista, se dejen interpelar por los criterios y proyectos, nuevos y patrióticos, que abundan dentro y fuera de sus filas, estén dispuestos a darles protagonismo, promuevan una síntesis de todas esas ideas, y faciliten el rediseño de nuestra República.